El titular de UEJN se opone al debate de una reforma y trató de "mentiroso" al Presidente Alberto Fernández

PIUMATO, LA PATA GREMIAL DE LA FAMILIA JUDICIAL

Por DESCARTES

(14 de Agosto) No lo dicen en voz alta, pero muchos de los máximos referentes sindicales coinciden en que el titular de la Unión de Empleados de Justicia de la Nación, Julio Piumato, hace rato que perdió la brújula. Muchos de ellos no se olvidan que fue quien brindó la logística en la primera marcha reclamando el esclarecimiento por la muerte del fiscal Alberto Nisman. Y se lo vio abrazado a la logia de Comodoro Py y los fiscales que militaron contra Cristina Fernández. Ahora, Piumato expresó su “desagrado” por el proyecto de reforma judicial y calificó de mentirosos al presidente Alberto Fernández y a la ministra de Justicia, Marcela Losardo, que "habían empeñado su palabra ante la CGT" y habían prometido que los trabajadores iban a tener participación en los proyectos.

Como explican voceros gremiales, muy atrás quedaron los tiempos en que Piumato le ponía el cuerpo a los reclamos junto con Hugo Moyano. La llegada de Néstor Kirchner lo convirtió casi en un fanático que se deshacía en elogios hacia Cristina Fernández. Pero un buen día, pasó del ultrakirchnerismo a un férreo opositor para quien La Cámpora era mala palabra.

Al mismo tiempo, empezó a perder representatividad en la Justicia. La aparición de una nueva dirigencia lo puso en aprietos, al punto de dudar en presentarse en la última elección del gremio. Justamente, para no perder poder, tejió nuevas alianzas y profundizó los vínculos con lo más rancio de la Justicia Federal; una caterva de fiscales y jueces que no tuvieron empacho en montar causas o cavar media Patagonia con tal de perseguir a funcionarios kirchneristas o meter presa a la ex Presidenta.

Muchos  consideran a Piumato como la pata sindical del llamado “partido judicial”. El macrismo le agradeció su activa participación para que la entonces Procuradora General de la Nación, Alejandra Gils Carbó deje el cargo. Sin embargo, para la mayoría, la foto de esa tarde lluviosa, encabezando la movilización reivindicando a Nisman (a sabiendas de los manejos turbios del fiscal fallecido), rodeado de esa cuasi monarquía que todavía reina en la Argentina y se niega a desprenderse de sus privilegios… esa foto (dicen) muestra al Piumato del nuevo siglo. Haga usted la evaluación, querido lector, lectora…

Esta semana, Piumato participó del cuarto plenario de las comisiones de Justicia y Asuntos Constitucionales convocado para tratar el proyecto de Reforma Judicial enviado por Alberto Fernández. El dirigente sindical, lejos de aceptar el debate, prefirió ubicarse en la oposición y arrancó manifestando su "desagrado" por la iniciativa y ni siquiera destacó la necesidad de un debate sobre la cuestionada justicia. 

Alertó por la falta de empleados para atender las causas que demandarán los nuevos juzgados que se creen y se quejó de que sus afiliados cobrarán menos. Y se alineó con Mauricio Macri, Patricia Bullrich, Elisa Carrió y Miguel Angel Pichetto, entre otros, sosteniendo la idea de que se trata de un proyecto necesario "para el Gobierno de turno" y que no responde a "las necesidades que tiene la sociedad".

"Ningún derecho está garantizado para los trabajadores que se traspasen. Así como la justicia Penal garantiza la impunidad de quienes la Gobiernan la ciudad; la laboral hará un mecanismo de flexibilización, porque el superior tribunal de justicia tiene efecto casatorio. En la ciudad están la mayoría de las empresas argentinas. ¡Es concentrar el poder del puerto!", según Piumato.

"Estamos en pandemia, en ninguna Nación del mundo en los Parlamentos están discutiendo reformas judiciales. Las prioridades son otras; hay que discutir las necesidades imperiosas que tiene nuestro pueblo", argumentó el también secretario de Derechos Humanos de la CGT en una verdad a medias, porque en otros Congresos estarán debatiendo otros temas que en la Argentina no se están tratando, como por ejemplo el impuesto a las grandes riquezas.

Piumato  afirmó que "la justicia necesita elementos técnicos, tendría que tener una policía federal, si queremos avanzar en la investigación del crimen organizado", añadió. Temperamental como siempre, vociferó: "¡Tenemos una situación de emergencia judicial, los edificios se caen en todo el país! El sistema informático está colapsado. Es un error encarar una reforma que tiene que ver con una intención específica del gobierno del turno".

También se montó en las críticas por las escasas fiscalías que se crean en proporción a los juzgados, aún cuando el sistema acusatorio que empezó a implementarse en varias ciudades le delega a los primeros la instrucción. "Le recuerdo que hay una bicameral que se encarga de proponer proyectos para implementar el sistema acusatorio. Una de nuestras funciones es proponer leyes, así que puede acercarme los proyectos que considere", le sugirió Anabel Fernández Sagasti, que preside la comisión, dejando en claro que las posibilidades del debate no están cerradas y que debe correr mucho agua por el río antes de aprobar una reforma judicial.

Piumato volvió a tener un poco de protagonismo en una carrera que fue dilapidando en los últimos años. Allá lejos quedaron los tiempos en los que ponía cuerpo y alma en cada movilización o protesta. Hace un par de años decidió arroparse en la corporación judicial que lo utiliza como un alfil para defender sus intereses.

 

 

 

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