La fábrica se adaptó a la pandemia y también arman viviendas para las víctimas de violencia de género

ASTILLEROS RIO SANTIAGO: DE BARCOS A REPARAR CAMAS HOSPITALARIAS

(28 de Junio) El Astillero Río Santiago de la ciudad de Ensenada, el más grande del país y donde se fabricó la Fragata Libertad, se readecuó para ayudar al sistema de salud ante la pandemia de coronavirus y se encarga de reparar camas hospitalarias y de armar viviendas para que las víctimas de violencia de género puedan huir de los agresores con los que conviven. "Estamos orgullosos de dar una mano al sistema de salud en estos momentos, cuando hace unos meses nos contaron que traerían camas para reparar fueron muchos los compañeros que se ofrecieron voluntariamente a participar de este proyecto", expresó Fabián Betancourt, que desde hace 8 años trabaja en el sector Chapa Fina del Astillero.

El trabajador sostuvo: "Sentimos que el astillero, como industria naval de bandera, sigue siendo ejemplo de soberanía al ayudar al sistema de salud, que Dios quiera no desborde por el coronavirus".

"A la vez es una forma de devolver a la comunidad todo el apoyo que nos dio en los peores momentos", dijo el obrero y su mirada se ensombreció al recordar la lucha que debieron emprender en el 2018 los tres mil trabajadores cuando el gobierno de Cambiemos intentó cerrar el predio naval fundado en 1953 por el presidente Juan Domingo Perón.

Carlos De Francesco, otro de los trabajadores, agregó: "Después de todo lo que pasamos, del vaciamiento, de dejarnos sin materia prima, sin insumos, es importante mostrar que el astillero tiene capacidad instalada, que la capacidad de la gente está, que acá traes trabajo y se hace".

"Aquí reparamos las camas de PAMI, que luego se entregan a hospitales; pero además hacemos camillas y bandejas para traslado de equipos quirúrgicos de acero inoxidable y hemos colaborado con los hospitales San Martín, San Juan de Dios y el Hospital de Niños de La Plata", señaló.

En un taller de 110 metros de largo y respetando el uso obligatorio de barbijos, ambos trabajaban lijando, soldando y armando las camas ortopédicas que el PAMI halló en desuso en sus depósitos y entregó al astillero para su reacondicionamiento y posterior distribución en los hospitales que lo necesiten.

"Ya reparamos unas 300 camas", precisó con satisfacción De Francesco, que contó que el sector tiene un protocolo sanitario que respetan con rigurosidad para cuidarse ellos y a sus familias y que regula que se trabaje en grupos de no más de siete personas, en jornada reducida y con la presencia de personal de Mantenimiento que antes y después desinfectan cada sector, las herramientas de trabajo y los baños.

ULTIMAS NOTICIAS