Todos los sectores aceptaron profundizar el diálogo con el Gobierno; ausencia de los Moyano, mientras Pablo sueña con el MTA

CGT ADVIRTIO QUE NO ACEPTARA CAMBIOS EN LA LEGISLACION LABORAL SIN SER CONSULTADA

(4 de Octubre) Mientras las bases sostienen la necesidad de un plan de lucha en lo que estiman una avanzada del Gobierno contra el mundo laboral, la CGT resolvió profundizar el diálogo con la Casa Rosada y archivó cualquier tipo de protesta institucional. El Comité Central Confederal se reunió con asistencia casi perfecta sólo para analizar la marcha de las negociaciones con el ministro de Trabajo Jorge Triaca y dejar en claro que rechazarán una reforma laboral que no los tenga como hombres de consulta permanente. A pesar de las tensiones previas, el encuentro mostró un espíritu de cuerpo notorio de las distintas agrupaciones. La única ausencia sin aviso fue la de Hugo Moyano, que sin oponerse a la convocatoria hizo saber que mantendrá sus gestiones a solas con la administración de Mauricio Macri sin pasar por la estructura de la central obrera.  El encuentro, en el sindicato de maquinistas de trenes La Fraternidad, volvió a darle protagonismo al triunvirato de líderes integrado por Héctor Daer, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña para sostener las tratativas con el Ejecutivo bajo la premisa, declarada por ambas partes, de no abordar una reforma integral como la brasileña. En cambio, la jefatura obtuvo aval para avanzar sobre cuatro tópicos: un blanqueo laboral; el relanzamiento de las pasantías; la creación de una agencia para limitar los juicios contra las obras sociales, y un monitoreo sobre las intervenciones a gremios. 

Desde el sindicato de Camioneros confirmaron que su líder optó por no concurrir, al igual que su hijo y lugarteniente, Pablo Moyano, pese a que Schmid había dicho que la deliberación contaba con el aval formal del sindicato. En el gremio explicaron que el exjefe de la CGT prefirió reservarse sus habituales resortes de negociación con el Gobierno y no quedar asociado a eventuales acuerdos de cúpula que pudiesen ser interpretados como lesivos de derechos laborales. En tanto, fuentes gremiales no descartan que la intención de Pablo sea rearmar el histórico Movimiento de Trabajadores Argentinos (MTA) junto con otros sectores, para enfrentar el modelo de ajuste del Gobierno.

Por lo demás la concurrencia fue casi perfecta. Además del trío hubo representación de los "independientes" (gremios oficialistas), de los "gordos" (grandes sindicatos de servicios), de las organizaciones del transporte (la poderosa CATT), y de los aliados de Moyano pese a la ausencia del referente. También asistieron los miembros de grupos disidentes que no integran el Consejo Directivo como el Movimiento de Acción Sindical Argentino (MASA), que orienta el taxista Omar Viviani, y la Corriente Federal de Trabajadores (CFT), que lidera el bancario Sergio Palazzo. Ambos grupos coincidieron en dar su aval a las negociaciones del triunvirato pero pidieron, en caso de fracasar las tratativas, un plan de acción tras las elecciones. 

De los grupos internos sólo quedó al margen las 62 Organizaciones, que lideró hasta su muerte Gerónimo Venegas –hoy al frente está Ramón Ayala, titular de UATRE-  que objeta el triunvirato pero en los últimos días se comprometió a reintegrarse a la estructura una vez superados los comicios. 

El consenso  -no hubo moción ni votación- giró en torno de postulados por la negativa. La dirigencia blanqueó que discutirá con el Gobierno bajo la premisa de no alterar el sistema de convenios colectivos, la ley de Contrato de Trabajo ni el modelo sindical, reseñó Daer. El gremialista de Sanidad dijo además que la CGT sostendrá "una postura crítica sobre un modelo económico que permanentemente no da resultados". De paso, recordó que las obras sociales sindicales "no recibieron un peso" del acuerdo alcanzado el año pasado con el propio Macri para la redistribución de un fondo acumulado de más de 30 mil millones de pesos durante la gestión anterior. 

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