Coincidieron en que se trata de una jugada para evitar que salga la ley antidespidos; Barrionuevo no cree en el compromiso empresarial

MALESTAR DE LA DIRIGENCIA SINDICAL CON MACRI, TRAS LA CONVOCATORIA PARA SUSPENDER DESPIDOS

(11 de Mayo) Salvo excepciones, la gran mayoría de los dirigentes sindicales dejaron en claro su malestar y bronca tras la convocatoria presidencial a la Casa de Gobierno, para firmar un acuerdo con empresarios, para que por 90 días no haya despidos. Fuentes gremiales leyeron que la jugada del Gobierno es desactivar la ley antidespidos que se discute en el Congreso, para que Mauricio Macri no pague el costo político de vetarla. Sin embargo, dejaron en claro que pretenden que esta iniciativa sea aprobada. Uno de los dirigentes más enojados fue el titular del gremio de Obras Sanitarias, José Luis Lingeri, quién le expresó al presidente su desconfianza con los empresarios que se encontraban allí porque "son los mismos empresarios que estuvieron con Cristina Fernández de Kirchner y ahora están con vos".

Allegados al titular de la CGT Azul y Blanca, Luis Barrionuevo, señalaron que la reacción de los "dirigentes sindicales fue negativa a participar porque ya los conocemos (a los empresarios) y la ley antidespidos va a salir sin modificaciones, aunque Macri la vete".

Tras la reunión con el presidente, los principales caciques sindicales se juntaron con gremialistas que adhieren a cada una de las centrales sindicales y debatieron largamente la intención de Macri de convocarlos a firmar con los empresarios un compromiso para que no haya despidos.

Barrionuevo llegó muy ofuscado a la sede de su gremio en avenida de Mayo al 900 y por momentos se temió que no participara de una cena acordada previamente con los dirigentes de 35 gremios de su central obrera, que ya lo aguardaban, y dos funcionarios nacionales. Los funcionarios eran el secretario de Trabajo, Ezequiel Sabor, y el Superintendente de Servicios de Salud, Luis Servino, y entre los dirigentes gremiales se destacó la presencia de entre otros de Carlos Acuña (garagistas), Luis Cejas (Viajantes), Oscar Rojas (maestranza), Angel García (Seguridad), Silvio Etchehún (Carne) y Juan Martini (Tabaco), muy enojado porque despidieron a 20 trabajadores en la tabacalera Massalin.

El único que se evitó el mal trago fue el titular de la CGT Azopardo, Hugo Moyano, quién afectado por una fuerte gripe no concurrió a la convocatoria presidencial.

Otro de los concurrentes dijo que "fue un acto voluntario que no arregla los problemas de los despidos públicos y privados con la frase "vamos a mantener la plantilla", porque eso se puede interpretar como "despido a alguien con 30 años que me cuesta tanto y lo reemplazo por un empleado joven que me sale muchos menos"".

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