Reclamó a dirigentes que busquen el bien común y tutelar la dignidad de toda vida humana

EN NAVIDAD, EL PAPA PIDIO POR LOS DESOCUPADOS, PRESOS Y REFUGIADOS

EL VATICANO (26 de Diciembre) El papa Francisco demandó a las personas con responsabilidades políticas y económicas que "se empeñen en buscar el bien común", al tiempo que deseó la paz en varios conflictos armados y pidió por los refugiados, presos y desocupados. "Que en este día de fiesta, el Señor vuelva a dar esperanza a cuantos no tienen trabajo y sostenga el compromiso de quienes tienen responsabilidades públicas en el campo político y económico para que se empeñen en buscar el bien común y tutelar la dignidad toda vida humana", pidió en su mensaje de Navidad desde la Basílica de San Pedro.

En un discurso lleno de referencias coyunturales, Francisco habló frente a una plaza colmada y pidió que "los israelíes y palestinos puedan retomar el diálogo directo y alcanzar un entendimiento que permita a los dos pueblos convivir en armonía", al tiempo que incluyó entre sus demandas las problemáticas actuales en Siria, Libia, Irak y Ucrania.

"Donde nace Dios, nace la esperanza. Donde nace Dios, nace la paz. Y donde nace la paz, no hay lugar para el odio ni para la guerra. Sin embargo, precisamente allí donde el Hijo de Dios vino al mundo, continúan las tensiones y las violencias y la paz queda como un don que se debe pedir y construir", aseguró Jorge Bergoglio antes de dar su bendición "Urbi et Orbi" desde el mismo balcón del que se asomó el 13 de marzo de 2013 tras ser elegido líder de la Iglesia Católica.

Recordó además a los "golpeados por los atroces actos terroristas, particularmente en las recientes masacres sucedidas en los cielos de Egipto, en Beirut, París, Bamako y Túnez"; incluyó en sus pedidos navideños a los católicos perseguidos, a quienes llamó improvisadamente "los mártires de hoy" y pidió "que la alegría de este día ilumine los esfuerzos del pueblo colombiano para que, animado por la esperanza, continúe buscando con tesón la anhelada paz".

También dijo que "todavía hoy muchos hombres y mujeres son privados de su dignidad humana y, como el Niño Jesús, sufren el frío, la pobreza y el rechazo de los hombres", por lo que demandó: "Que hoy llegue nuestra cercanía a los más indefensos, sobre todo a los niños soldados, a las mujeres que padecen violencia, a las víctimas de la trata de personas y del narcotráfico".

"Que no falte nuestro consuelo a cuantos huyen de la miseria y de la guerra, viajando en condiciones muchas veces inhumanas y con serio peligro de su vida. Que sean recompensados con abundantes bendiciones todos aquellos, personas privadas o Estados, que trabajan con generosidad para socorrer y acoger a los numerosos emigrantes y refugiados, ayudándoles a construir un futuro digno para ellos y para sus seres queridos, y a integrarse dentro de las sociedades que los reciben", agregó.

Por último, en el marco del Jubileo Extraordinario de la Misericordia, Francisco deseó "que el Señor conceda, especialmente a los presos, la experiencia de su amor misericordioso que sana las heridas y vence el mal".

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