LA FEDERACION MARITIMA LOGRO UN AUMENTO DEL 40% EN LA PARITARIA DE ARENA Y PIEDRA

(7 de julio) La Federación Sindical Marítima y Fluvial (FESIMAF) logró quebrar la intransigencia de las cámaras empresarias en la paritaria de arena y piedra y cerró un aumento salarial del 40% para la totalidad de los trabajadores de la actividad. El acuerdo fue rubricado por las organizaciones que integran el frente gremial, entre los que se encuentra el Centro de Patrones y Oficiales Fluviales, de Pesca y de Cabotaje, el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) y el Sindicato de Conductores Navales de la República Argentina (SICONARA).

La resolución de la negociación paritaria trajo alivio y previsibilidad a las terminales portuarias e industriales, dado que desactiva de manera inmediata la aplicación del plan de lucha nacional de los gremios marítimos, suspendido por la vigencia de la conciliación obligatoria. La firma final llegó luego de atravesar un importante derrotero de negociaciones que se extendió por varios meses y que demandó la realización de más de 12 audiencias en los despachos de la Secretaría de Trabajo de la Nación y mesas técnicas privadas.

Para entender el alcance del logro obtenido por la Federación, basta recordar la dura posición que las empresas del sector de extracción y transporte de áridos venían sosteniendo desde el pasado mes de marzo. Los gremios denunciaron que las cámaras del sector pretendían imponer un esquema de licuación salarial mediante porcentajes de actualización mensual que catalogaron de “irrisorios”, con propuestas de incremento del 0,1%, 1% o 2%, en línea con el techo paritario impuesto por el Gobierno, que se ubicaban muy por debajo de la evolución de los precios de la economía.

El conflicto excedió lo estrictamente salarial cuando las cámaras intentaron avanzar sobre cláusulas convencionales del Convenio Colectivo de Trabajo (CCT). Según explicaron desde el frente marítimo, las compañías buscaban flexibilizar las condiciones de trabajo a bordo de los buques fluviales, apuntando específicamente a reducir los días de franco que le corresponden al personal embarcado. Esta postura forzó a los sindicatos a declarar de manera unificada el estado de alerta en el sector, ante lo que consideraron un avasallamiento de los derechos laborales conquistados tras décadas de lucha.

El estancamiento paritario había encendido las luces rojas en el gobierno, el mercado financiero, y las empresas nacionales, debido al rol central que ocupa la arena en la cadena de valor de dos motores productivos de la República Argentina.

En Vaca Muerta, la provisión de este árido específico constituye un eslabón logístico y material crítico e insustituible para las operaciones de estimulación hidráulica en la explotación no convencional de hidrocarburos. Una eventual parálisis de la flota arenera del Litoral amenazaba con frenar el ritmo de fracturas en las cuencas neuquinas, poniendo en riesgo los niveles de extracción de petróleo y gas.

Asimismo, el material transportado por los buques de la cuenca fluvial representa la materia prima elemental para la obra pública y privada del país, por lo que la continuidad de la parálisis amenazaba con empujar a la inactividad la construcción, que ya se encuentra en crisis y que sostiene a miles de obreros de la actividad.

Frente al peligro inminente de un descalabro logístico provocado por la intransigencia empresaria para conceder una recomposición que repare el poder adquisitivo perdido contra la inflación, la FESIMAF se mantuvo firme en los puertos, manteniendo latente la prisión de una paralización total. Tras formalizar los detalles del incremento del 40%, la Federación celebró la suba obtenida y ponderó haber ratificado el blindaje convencional de los marítimos: “Una vez más, demostramos que con unidad, organización y responsabilidad, los derechos y el salario de los trabajadores embarcados no se negocian”, remarcó la entidad sindical.

ULTIMAS NOTICIAS