(4 de julio) La crisis que atraviesa la industria de maquinaria agrícola sumó un nuevo capítulo con la decisión de Metalfor de abrir un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC) ante el Ministerio de Trabajo de Córdoba, en medio de atrasos en el pago de salarios y una compleja situación financiera que afecta a la empresa y pone en alerta a sus aproximadamente 600 trabajadores.
La compañía, con sede en Marcos Juárez y plantas también en Noetinger y en el estado brasileño de Paraná, deberá ahora negociar con la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) un esquema que permita sostener la actividad y preservar los puestos de trabajo mientras intenta reordenar sus cuentas.
El deterioro económico de Metalfor quedó reflejado en los últimos indicadores financieros. Según datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA), la empresa mantiene deudas con 23 entidades bancarias por más de $52.000 millones, de las cuales alrededor de $22.000 millones ya se encuentran clasificadas entre Situación 2 y Situación 4, categorías que implican desde seguimiento especial hasta alto riesgo de insolvencia.
A esa situación se suma un fuerte deterioro de la cadena de pagos. La firma registra 558 cheques rechazados por $5.348 millones, habiendo regularizado apenas el 11% de ese monto. El cambio de escenario resulta significativo si se considera que hasta mediados de 2025 la empresa se encontraba calificada en Situación 1, la mejor categoría crediticia.
Las dificultades financieras tienen un correlato directo sobre la actividad industrial. Durante el primer trimestre de 2026, Metalfor comercializó 56 máquinas, cuando en igual período del año anterior había vendido 116 unidades, lo que representa una caída superior al 50%.
La producción siguió el mismo camino. Mientras en el primer trimestre de 2025 había fabricado 86 equipos, este año produjo apenas 38, reflejando una utilización de apenas el 50% de su capacidad instalada.
Actualmente la compañía concentra buena parte de la negociación con la UOM sobre unos 160 trabajadores vinculados directamente a las líneas de producción. Desde el sindicato señalaron que el principal objetivo es evitar despidos.
“La prioridad es que la empresa siga funcionando y que no haya heridos en el camino”, resumió el secretario general de la UOM Bell Ville, Francisco Argüello.
Para distintos referentes del sector, el caso no constituye un hecho aislado sino la expresión más visible de una crisis que comienza a extenderse sobre toda la industria nacional de maquinaria agrícola. El escenario combina varios factores que impactan simultáneamente sobre las empresas.
Entre ellos aparecen la caída de las ventas, la mayor competencia de maquinaria importada, la acumulación de equipos usados recibidos como parte de pago, la ruptura de la cadena de pagos y márgenes de rentabilidad cada vez más reducidos.
Fuentes del sector explican que durante años buena parte del negocio estuvo impulsado por condiciones financieras favorables. Hoy, en cambio, “la rentabilidad volvió a depender exclusivamente de vender máquinas”, mientras la demanda muestra un marcado retroceso.
Otro de los factores que preocupa especialmente a los fabricantes es el creciente atraso en el pago de las cuotas por parte de productores agropecuarios. Como muchas terminales financian directamente buena parte de sus ventas, cualquier incumplimiento repercute inmediatamente sobre su liquidez.
A eso se suma el importante stock de maquinaria usada acumulada durante los últimos meses, unidades que fueron tomadas como parte de pago pero que actualmente encuentran grandes dificultades para volver al mercado.
El contraste resulta llamativo. A fines de 2025, Metalfor había sido presentada como uno de los casos emblemáticos de recuperación del sector luego de obtener un financiamiento por 50 millones de dólares otorgado por la United States International Development Finance Corporation (DFC), el banco de desarrollo del Gobierno de Estados Unidos.
El préstamo, gestionado a ocho años de plazo con dos de gracia para el pago del capital, había sido exhibido como una señal de confianza internacional sobre la empresa.
Sin embargo, apenas unos meses después, la compañía enfrenta atrasos salariales, un fuerte endeudamiento bancario y la necesidad de recurrir al Procedimiento Preventivo de Crisis para intentar sostener su funcionamiento.
El caso Metalfor vuelve a poner sobre la mesa la situación que atraviesa buena parte de la industria metalmecánica vinculada al agro.
Diversos relevamientos muestran que numerosas fábricas trabajan actualmente entre el 40% y el 50% de su capacidad instalada, mientras crecen las suspensiones, las reestructuraciones internas y las negociaciones para evitar despidos.
En ese contexto, el Procedimiento Preventivo de Crisis abierto por una de las principales fabricantes de pulverizadoras y fertilizadoras del país es observado con preocupación por todo el sector, que advierte que, de no mejorar las condiciones del mercado y del financiamiento, otras empresas podrían verse obligadas a adoptar medidas similares durante los próximos meses.