(12 de junio) La decisión de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) de Río Grande de rechazar la implementación del denominado “banco de horas” en las plantas de Mirgor sumó un nuevo capítulo a la creciente tensión entre la empresa y los gremios de Tierra del Fuego, en un escenario atravesado por los cambios impulsados por la reforma laboral.
El conflicto cobró relevancia luego de que Mirgor y el Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (SMATA) firmaran el primer acuerdo de banco de horas en el marco de la nueva normativa laboral. El mecanismo permite compensar horas de trabajo en función de las necesidades productivas de la empresa, acumulándolas en períodos de menor actividad para recuperarlas posteriormente cuando la demanda se incrementa.
Tras ese acuerdo, la compañía intentó avanzar con la extensión de la modalidad hacia otros sectores. Sin embargo, desde la UOM Río Grande la respuesta fue contundente.
“No hay posibilidad de aceptar el banco de horas”, sostuvo el secretario general del gremio, Oscar Martínez, al descartar cualquier posibilidad de aplicar el esquema entre los trabajadores metalúrgicos.
La postura sindical representa un fuerte contraste con la decisión adoptada por SMATA y convierte a Mirgor en uno de los principales escenarios donde comienzan a medirse los alcances concretos de la reforma laboral en el sector industrial.
La negativa de la UOM se produce además en un contexto de creciente malestar entre los trabajadores fueguinos. El sindicato viene manifestando su preocupación por el impacto de las políticas nacionales sobre la actividad industrial de la provincia y por los intentos de introducir modificaciones en las condiciones laborales.
En ese marco, la seccional Río Grande confirmó la realización de un paro para el próximo miércoles 17 de junio, entre las 13 y las 17 horas. La medida fue convocada en rechazo a la intervención judicial de la organización sindical, en defensa de la soberanía nacional, contra la reforma laboral y frente al proceso de desindustrialización que, según denuncian desde el gremio, impulsa el gobierno de Javier Milei.
El debate sobre el banco de horas no es el único frente abierto. En paralelo, Mirgor mantiene negociaciones con la representación sindical por una propuesta que contempla reemplazar los servicios de desayuno, merienda y viandas por una tarjeta alimentaria para los trabajadores. La iniciativa generó cuestionamientos dentro del sector y también fue rechazada por la Asociación de Supervisores de la Industria Metalmecánica de la República Argentina (ASIMRA).
De esta manera, la discusión sobre la organización de la jornada laboral, los beneficios para los operarios y el futuro de la actividad industrial confluyen en una misma empresa. Mientras SMATA aceptó avanzar con una de las herramientas habilitadas por la reforma laboral, la UOM decidió marcar un límite y convertir el rechazo al banco de horas en una nueva bandera de confrontación sindical.
Con varios frentes abiertos de manera simultánea y una medida de fuerza ya anunciada, el conflicto en Mirgor amenaza con profundizarse en las próximas semanas y convertirse en uno de los casos testigo sobre la aplicación de los cambios laborales impulsados por el Gobierno nacional.