(6 de junio) La crisis que golpea a la industria láctea sumó un nuevo capítulo con el deterioro de la situación de la cooperativa Nuevo Amanecer. La empresa autogestionada frenó completamente la producción en sus plantas de Mar del Plata y Tandil, cerró sus locales de venta directa y enfrenta un escenario financiero que pone en riesgo su continuidad.
La cooperativa acumula una deuda superior a los 600 millones de pesos con tamberos, proveedores y distintos acreedores, mientras también arrastra atrasos en el pago de salarios correspondientes a los primeros meses del año. En paralelo, alrededor de 40 trabajadores dejaron la firma en los últimos meses ante la falta de ingresos y la incertidumbre sobre el futuro de la actividad.
Según trascendió desde fuentes vinculadas a la cooperativa, la empresa mantiene deudas salariales correspondientes a enero, febrero y marzo. La situación provocó una salida constante de trabajadores que optaron por abandonar la firma en busca de mejores condiciones laborales.
El deterioro económico también impactó directamente en la estructura productiva. De acuerdo con datos difundidos por medios locales, la dotación de personal se redujo considerablemente durante los últimos meses, mientras la producción cayó a niveles mínimos que impiden sostener el funcionamiento normal de las plantas.
La falta de materia prima y las dificultades para afrontar costos profundizaron una crisis que afecta tanto a los trabajadores como a toda la cadena de proveedores vinculada a la actividad láctea.
Otro de los síntomas más visibles de la crisis fue el cierre de los tres locales propios que Nuevo Amanecer operaba en Mar del Plata para comercializar leches, quesos, yogures y otros productos elaborados por la cooperativa.
Las autoridades de la empresa explicaron que la imposibilidad de afrontar los costos de alquiler y funcionamiento obligó a bajar las persianas de manera indefinida.
Frente a este escenario, la conducción de la cooperativa inició una serie de reuniones con representantes del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES), funcionarios nacionales, autoridades del Gobierno bonaerense y actores de la cuenca lechera regional para analizar alternativas que permitan sostener la actividad.
La cooperativa nació en 2012 luego del cierre de la histórica empresa El Amanecer, cuando decenas de trabajadores decidieron ocupar las instalaciones y poner en marcha un proyecto autogestionado para preservar la actividad.
Durante más de una década logró mantenerse operativa y consolidarse como una referencia regional dentro del sector lácteo. Sin embargo, la caída del consumo, el aumento de costos, los problemas financieros acumulados y la reducción de la producción volvieron a colocar a la empresa en una situación crítica.
Mientras continúa la búsqueda de asistencia financiera y mecanismos para renegociar las deudas, los trabajadores y las autoridades de la cooperativa intentan evitar un desenlace que podría significar la pérdida de nuevas fuentes laborales en una actividad que ya atraviesa un complejo escenario a nivel nacional, con casos emblemáticos como los de SanCor, Lácteos Verónica y otras firmas del sector que enfrentan fuertes dificultades económicas.