(5 de mayo) El barrio San Vicente, en la ciudad de Córdoba, se vio sacudido esta semana con el cierre definitivo de las actividades de Gomas Gaspar, una histórica planta dedicada a la producción de suelas y bases para calzado. Esta decisión dejó sin su fuente laboral a 40 empleados, quienes actualmente reclaman el pago de sus haberes atrasados, aguinaldos y las indemnizaciones correspondientes.
De acuerdo con los testimonios de los operarios y de los representantes gremiales de la empresa, la caída en el consumo interno y la competencia de productos importados deterioraron las finanzas de la compañía los últimos años.
La situación fue expuesta por Arturo Pitkard, delegado regional del Sindicato Obrero del Caucho, quien cuestionó el proceder del ingeniero químico y titular de la firma, Rodolfo Polero. Según el dirigente gremial, las irregularidades comenzaron cuando se adeudó el aguinaldo y se otorgó una licencia de un mes, la cual derivó en una ola de despidos.
Además, Pitkard denunció una maniobra para intentar que los empleados despedidos y con mayor antigüedad volvieran a sus puestos de trabajo en negro bajo promesas de pago que nunca se cumplieron. «El dueño desapareció, dejó solos a sus empleados, gente que tiene familia y no le importó nada», manifestó el representante sindical, quien alertó que la fábrica se encuentra en concurso de acreedores y está siendo desmantelada.
El impacto de la medida afectó gravemente a los trabajadores de la planta. Fabián Córdoba, con 18 años de trayectoria en la empresa, relató que la falta de ingresos en el contexto actual que atraviesa el país le impide costear los $250.000 mensuales en medicamentos que requiere su esposa.
Por su parte, Carlos, un trabajador con 13 años de antigüedad y padre de tres hijos con uno en camino, lamentó la falta de respuestas y el abandono por parte de la patronal, que dejó a los operarios librados a su suerte mientras realizaban changas para subsistir.
El cierre de esta tradicional pyme cordobesa representa un fuerte golpe para el entramado industrial local y mantiene en la incertidumbre a las familias afectadas, que exigen una respuesta urgente de los responsables.