(3 de mayo) La Unión Obrera Metalúrgica (UOM) difundió un comunicado de altísima dureza política y sindical en el que denuncia una “ofensiva concreta y coordinada” para intervenir el gremio, debilitar su estructura y condicionar la negociación salarial del sector.
Sin eufemismos, la organización apunta contra empresas vinculadas al Grupo Techint, el Gobierno nacional y sectores del Poder Judicial, a quienes responsabiliza de impulsar una estrategia que combina judicialización, presión sobre las paritarias y cuestionamientos a la representación sindical.
En ese marco, el gremio menciona explícitamente a los jueces Víctor Arturo Pesino y María Dora González, integrantes de la Sala VIII de la Cámara Laboral, cuyas resoluciones —según sostiene la UOM— “se convirtieron en herramientas para atacar la autonomía sindical”. Además, el comunicado remarca un antecedente reciente: esos mismos magistrados intervinieron en un fallo vinculado a la Confederación General del Trabajo (CGT) que, de acuerdo al sindicato, terminó garantizando la vigencia de la reforma laboral.
El eje del conflicto se vincula con la elección de autoridades en la que Abel Furlán fue consagrado como secretario general de la seccional Campana y ratificado en el secretariado nacional por un nuevo mandato. Según el gremio, tras ese resultado, sectores minoritarios recurrieron a la Justicia en un intento por desconocer la voluntad de más de 250.000 metalúrgicos que participaron del proceso electoral.
En ese marco, la UOM sostiene que la judicialización no es un hecho aislado sino parte de una maniobra más amplia para “atacar la autonomía sindical” y abrir la puerta a una eventual intervención de la organización.
El comunicado también pone el foco en la paritaria. El sindicato advierte que el último acuerdo salarial venció en abril y que, desde entonces, no hubo avances en la negociación. En ese contexto, responsabiliza al sector empresario por el bloqueo y denuncia una intención de imponer “salarios de hambre” mediante el debilitamiento del gremio.
“El objetivo es claro: intervenir y disciplinar al sindicato para impedir paritarias reales”, plantea el documento, que además alerta sobre las consecuencias de una eventual injerencia externa: aumentos insuficientes, pérdida de derechos y mayor ajuste sobre los trabajadores.
La UOM rechaza cualquier intento de intromisión en su vida interna y advierte que no aceptará rebajas salariales ni permitirá que actores empresariales, políticos o judiciales definan quién representa a los trabajadores. A la vez, convoca al conjunto del movimiento obrero y a sus bases a mantenerse en estado de alerta, asamblea y movilización.
El posicionamiento del gremio no se da en el vacío. La UOM es hoy una de las patas centrales del FRESU, el espacio sindical que busca imprimir un perfil más combativo frente al Gobierno y que empieza a disputar la conducción del movimiento obrero en un contexto de ajuste y tensiones crecientes.
Con este comunicado, la organización metalúrgica no solo responde a su coyuntura interna y paritaria, sino que también fija una postura política más amplia: denunciar lo que considera una avanzada sobre el sindicalismo y plantarse como uno de los actores principales en la confrontación con el rumbo económico y laboral del oficialismo.