(28 de noviembre) Martín Rappallini, titular de la Unión Industrial Argentina (UIA), reiteró la necesidad de reformas estructurales urgentes, señalando que los costos internos (impuestos, laborales e infraestructura), hacen que la producción nacional sea hasta un 30% más cara que en Brasil. El empresario pidió al Gobierno que el Consejo de Mayo impulse rápidamente las reformas laboral y fiscal como ejes de la competitividad, en un contexto de cierres de plantas y preocupación por la actividad.
El titular UIA describió la difícil situación que atraviesan los empresarios nacionales, quienes cargan con una “mochila de distorsiones” que les impide competir de igual a igual en el mercado internacional. El fabril afirmó que “producir en el país es entre un 25% y 30% más caro que en Brasil”, apuntó.
Según Rappallini, esta diferencia de costos se debe a la suma de problemas estructurales que afectan al país, como la elevada carga impositiva, la rigidez del régimen laboral y la falta de infraestructura adecuada.
Al ser consultado sobre qué entiende la UIA por política industrial, Rappallini definió que es “todo lo que tiene que hacer el Gobierno para mejorar la competitividad”. En este sentido, la entidad centra sus pedidos en tres ejes principales, que espera ver concretados en 2026:
Baja de Impuestos.
Modernización Laboral.
Además, Rappallini incluyó en esta política la lucha contra el contrabando, el dumping y el control de reglamentos técnicos que distorsionan la competencia.
El industrial expresó una “gran preocupación” por la situación que atraviesa la actividad. Señaló que la suba de tasas de interés previa a las elecciones generó un “gran freno en todos los sectores industriales”, afectando incluso a aquellos que venían recuperándose o creciendo levemente.
Aunque el titular de la UIA reconoció una «leve recuperación» en algunas actividades tras la baja de las tasas (de un 60% a un 30% aproximadamente), el panorama se ve ensombrecido por los cierres de plantas. Rappallini manifestó su inquietud por casos como el de Whirlpool, que cerró su planta de Pilar y despidió a 220 trabajadores, y el de las textiles Luxo y Vulcalar en La Rioja, donde se perdieron 120 empleos.
Rappallini reveló estar trabajando «personalmente» en el Consejo de Mayo con el objetivo de acelerar las reformas que necesita el sector industrial. El mensaje al Gobierno es de urgencia: “Estamos pidiendo con urgencia tanto la reforma fiscal como la modernización laboral. Es lo que hacen los países del mundo”.
El industrial argumentó que, si bien la UIA “entiende y comparte la orientación de ir hacia un orden macroeconómico y bajar la inflación”, y adviertió que las empresas, especialmente las industriales, están “cargando con un montón de peso, mochilas y distorsiones que hacen complejo competir en un mundo muy agresivo”. Por ello, insiste en que la transición económica debe “contemplar estas distorsiones”.
Respecto a la apertura importadora, Rappallini defendió la integración mundial, afirmando: “No hay país en el mundo que se haya desarrollado a nivel industrial cerrando la economía. No existe.” Sin embargo, la UIA advierte sobre la competencia desleal de plataformas como Temu y Shein, cuyos productos ingresarían “sin impuestos”, sumándose a la histórica alerta sobre la competencia desleal desde China en otros sectores.
Rappallini concluyó que el gran desafío de la industria es alcanzar la competitividad, y sostuvo que si las reformas no logran reactivar la actividad, “tendrá que ver el Gobierno qué va a hacer. Es una situación muy compleja”, indicó.