(27 de noviembre) El Consejo del Salario retomó este miércoles su actividad tras más de medio año paralizado, pero la reunión terminó en un nuevo fracaso. Gremios, empresarios y Gobierno mantuvieron sus posiciones sin concesiones y, ante la falta de acuerdo, el Ejecutivo volverá a fijar por decreto el Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM).
Pariendo de la base que, el salario mínimo es de $322.000, la CGT ratificó su planteo de elevar el SMVM a $512.000 y actualizarlo a $553.000 en abril. La CTA de los Trabajadores acompañó esa posición.
Por su parte, la CTA Autónoma reclamó un valor más alto: $736.000, retomando la progresión que las tres centrales habían impulsado en abril pasado.
Todas coincidieron en que el salario mínimo perdió poder adquisitivo de manera crítica durante el último año y que su valor actual no cubre ni la mitad de la canasta básica.
La oferta del sector empresario fue la que terminó de romper cualquier posibilidad de consenso. Las cámaras propusieron aumentar el SMVM de $322.000 a apenas $326.000, es decir, solo $4.000 de suba, para luego llevarlo a $349.000 recién en abril de 2026.
Para las centrales sindicales, la propuesta fue “insultante”, “provocadora” y totalmente desconectada de la realidad de los trabajadores, en un contexto de inflación persistente y salarios pulverizados.
Tras un cuarto intermedio, ninguna parte modificó su postura y la tensión se trasladó al Gobierno.
Todo indica que, como en las últimas convocatorias, laudará nuevamente en sintonía con la propuesta empresaria, profundizando el malestar gremial y dejando sin efecto el proceso de negociación tripartita.
Las centrales ya evalúan medidas de presión si el Gobierno insiste con un esquema salarial que consolide la caída real del salario mínimo.