(29 de julio) En la antesala del Día del Niño, que se celebrará el próximo 17 de agosto, la industria del juguete argentino atraviesa un escenario complejo: dos años consecutivos de caída en las ventas, una lenta recuperación del consumo y un aumento sustancial de las importaciones de bajo costo, que preocupan por su impacto en la producción nacional y la seguridad de los consumidores más pequeños.
Según datos de la Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ), en el primer semestre de 2025 las importaciones crecieron un 79% en valor y 108,7% en volumen respecto al mismo período de 2024, alcanzando las 10.500 toneladas por un total de USD 58,3 millones FOB. Además, se duplicó la cantidad de empresas importadoras: de 265 en 2024 a 501 en lo que va del año. Un dato especialmente alarmante es que 139 empresas están importando juguetes a valores inferiores a USD 3 por kilo, cercanos al precio de la materia prima, lo que —según la cámara— representa una “competencia desleal” y “un riesgo para la seguridad infantil”.
Frente a este panorama, la industria nacional, compuesta por unas 180 pymes y emprendimientos locales que generan cerca de 8.000 empleos, apuesta a una leve mejora durante la temporada gracias a acciones promocionales como la Noche de las Jugueterías, prevista para el 8 de agosto, con descuentos especiales en tiendas físicas y online. A pesar de un crecimiento del 30% en ventas por internet, estas solo representan el 20% del total, ya que la mayoría de las familias continúa eligiendo la atención personalizada en jugueterías para hacer compras más seguras y adecuadas a cada edad.
La CAIJ sostiene que la industria argentina es competitiva en varias categorías —como juegos de mesa, didácticos, masas, pelotas o triciclos—, y que su participación en el mercado local, actualmente del 30%, podría incrementarse si se redujeran cargas impositivas, costos laborales no salariales y se mejorara la logística. Al mismo tiempo, redobla su campaña para promover el consumo responsable, con juguetes certificados y seguros, adquiridos en comercios habilitados, para evitar productos de baja calidad o sin controles.
“El Día del Niño es una oportunidad para reencontrarnos con el juego, la familia y los valores de la infancia, pero también para reflexionar sobre el impacto de las decisiones económicas en la industria nacional”, señaló el presidente de la CAIJ, Dr. Matías Furió. Y agregó: “Apoyar a las jugueterías locales es también cuidar el trabajo argentino y la seguridad de nuestros niños”. La fecha será celebrada con campañas solidarias, actividades de concientización y un fuerte llamado a recuperar el valor del juego en tiempos de crisis y pantallas.