(3 de septiembre) La Unión Industrial Argentina (UIA) conmemoró este miércoles el Día de la Industria en la planta del Laboratorio Elea, situada en Los Polvorines, en medio de un escenario atravesado por el estancamiento de la producción manufacturera, el avance de las importaciones y un visible distanciamiento institucional con las políticas del Gobierno nacional.
La jornada contó con la presencia de más de 200 referentes del sector fabril, pero estuvo marcada por el faltazo de las principales figuras del gabinete del presidente Javier Milei, habiendo enviado la administración únicamente al secretario de Coordinación de la Producción, Pablo Lavigne.
Durante el acto, el titular de la UIA, Martín Rappallini, reclamó al Poder Ejecutivo mayor consideración hacia el sector productivo: «Debemos dejar atrás las descalificaciones y las agresiones hacia quienes producen. Podemos tener diferencias, incluso debatir qué políticas necesita la Argentina, pero el respeto tiene que ser parte fundamental de nuestra convivencia democrática».
En esa línea, el dirigente remarcó las asimetrías que enfrenta el empresariado nacional ante la apertura comercial, subrayando que «cuando abrimos la economía, proceso necesario para la integración, no ponemos al 100% de la economía argentina a competir con el mundo. Ponemos a competir principalmente al 25% que produce bienes y servicios transables… Por eso la competitividad internacional es la condición concreta bajo la cual producimos».
El diagnóstico presentado por la UIA durante la conmemoración refleja la magnitud del deterioro que afecta al tejido productivo:
Pérdida de puestos de trabajo: Desde agosto de 2023 se destruyeron 90.000 empleos asalariados registrados en el sector fabril. Tan solo en el último año, la destrucción alcanzó aproximadamente 52.000 puestos directos.
Caída de la actividad: La producción industrial se ubica 10% por debajo de los niveles registrados en 2022, con rubros específicos que sufren desplomes de entre el 25% y el 30%. Asimismo, la actividad manufacturera retrocedió un 2,2% acumulado durante la primera mitad del año.
Rezagos de precios: En los últimos dos años, mientras los servicios crecieron cerca de un 400% y el nivel general de precios un 190%, los precios industriales solo se incrementaron un 140%.
El clima de malestar empresarial tuvo una de sus expresiones más directas en las declaraciones del vicepresidente de la UIA y referente de la Federación Industrial de Santa Fe (FISFE), Guillermo Moretti, quien cuestionó al ministro de Economía, Luis Caputo. «Esta gente no conoce el país y no conoce lo que es la industria, no tiene idea. No sabe lo que es una fábrica. Estamos manejados por Rivadavia II, por un endeudador, un trader que no sabe lo que es un torno», apuntó.
El dirigente santafesino alertó sobre un proceso de desindustrialización en curso, advertiendo que «no puede haber industria si no tenés escuelas técnicas, universidades, Conicet, INTI, mercado interno» y lamentó el cese de operaciones de establecimientos fabriles al remarcar que «no se recupera en el corto plazo todo lo que se cierra». Frente a este contexto, reveló que la UIA comenzó a entablar mesas de diálogo con la CGT para discutir alternativas de preservación del valor agregado nacional.
Para evitar un mayor colapso en el tejido productivo y atravesar la transición económica desde la estabilización hacia el crecimiento, Rappallini detalló un plan de acción integral basado en siete ejes fundamentales:
1. Actividad y reconstrucción del crédito: La entidad empresaria enfatizó en que la marcha de la economía no puede evaluarse de manera exclusiva por los índices de inflación, y advirtió sobre las plantas que operan muy por debajo de su capacidad instalada. Ante este panorama, la UIA reclama el restablecimiento de líneas de financiamiento orientadas a capital de trabajo, proyectos de inversión, acceso a la vivienda y consumo, con la meta de canalizar el ahorro interno hacia la producción y la generación de empleo.
2. Reducción del «costo argentino»: La UIA planteó acelerar la baja de la carga tributaria y logística que deteriora la competitividad frente a productos internacionales. La propuesta concreta consiste en poner en marcha un Pacto Fiscal Industrial Federal entre la Nación, las provincias y los municipios para eliminar o reducir progresivamente los gravámenes distorsivos que se acumulan en las cadenas productivas, como Ingresos Brutos, el impuesto a los Sellos, las tasas municipales, el impuesto a los créditos y débitos y las cargas sobre la renta empresarial.
3. Combate a la competencia desleal y contrabando: Para la UIA, la apertura de importaciones debe desarrollarse bajo reglas equitativas y de estricta fiscalización. Rappallini advirtió sobre distorsiones del mercado como el dumping, los subsidios de origen a las exportaciones, la subfacturación, la informalidad laboral y el contrabando, fenómeno que en determinados rubros ya captura entre el 30% y el 50% de las ventas totales. En esa línea exigieron un Estado que garantice el cumplimiento de las normas de lealtad comercial.
4. Abastecimiento y tarifas energéticas competitivas: La cámara empresaria busca aprovechar los recursos hidrocarburíferos de Vaca Muerta no solo como una plataforma de exportación, sino como un insumo estratégico a precios competitivos para los establecimientos fabriles de todo el país. Las patronales industriales solicitaron mecanismos de amortiguación y financiamiento para contener el fuerte impacto de los aumentos tarifarios que, en el caso de las PyMEs, implicaron facturas de gas y luz que se triplicaron o multiplicaron hasta por cinco veces durante el año.
5. Alivio a la morosidad y devolución de saldos: Derivado de la abrupta suba de tasas de interés del año pasado y el parate de las ventas, las empresas acumularon abultadas deudas impositivas y bancarias. La UIA solicita instrumentos para reprogramar estos pasivos, la suspensión extraordinaria de embargos judiciales para evitar paralizar la liquidez de las firmas con problemas transitorios, y la agilización en la devolución de los saldos a favor acumulados para recuperar capital de trabajo.
6. Inversión en infraestructura productiva: La red de carreteras, puertos, ferrocarriles, pasos fronterizos, tendidos eléctricos y gasoductos incide directamente sobre los costos finales de los bienes producidos y su capacidad exportadora. La entidad propone impulsar concesiones, licitaciones y esquemas de inversión público-privada que movilicen capitales hacia la modernización de la infraestructura logística del país.
7. Modernización laboral y baja de litigiosidad: Finalmente, la UIA valoró la reforma laboral reciente e instó a trasladar estas modificaciones a la dinámica diaria de las fábricas mediante la renovación de convenios colectivos redactados décadas atrás. Asimismo, exigieron reducir los índices de juicios laborales, argumentando que la incertidumbre por disputas legales actúa como un elemento que desalienta las contrataciones y las decisiones de inversión.