LOS SALARIOS DOCENTES BONAERENSES CAYERON 22,7% DURANTE LA GESTION DE KICILLOF Y SE UBICAN ENTRE LOS PEORES DEL PAIS

(6 de agosto) Los salarios de los docentes bonaerenses atraviesan uno de sus momentos más delicados de las últimas dos décadas. Un informe elaborado por Chequeado, sobre la base de datos oficiales de la Secretaría de Educación de la Nación, concluyó que el poder adquisitivo de los haberes cayó un 22,7% durante la gestión del gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, y que los ingresos se ubican en los niveles más bajos desde 2004.

El trabajo analiza el salario de bolsillo de un docente de grado de jornada simple con diez años de antigüedad y señala que, en marzo de 2026, ese trabajador percibió $891.493. Medido en términos reales —es decir, descontando el efecto de la inflación—, ese ingreso representa una pérdida del 22,7% respecto del cuarto trimestre de 2019, cuando finalizaba la gestión de María Eugenia Vidal.

Según el informe, durante gran parte del primer mandato de Kicillof los salarios docentes lograron mantenerse por encima de los niveles registrados al cierre de 2019. Sin embargo, esa tendencia comenzó a revertirse hacia fines de 2023, luego de la fuerte devaluación del peso y la aceleración inflacionaria que marcó el inicio del gobierno nacional de Javier Milei.

El estudio también atribuye parte del deterioro a la eliminación del Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID). En ese sentido, especialistas consultados por Chequeado sostienen que, mientras varias provincias decidieron compensar con recursos propios la eliminación de ese componente salarial, la administración bonaerense no reemplazó esos fondos, profundizando así la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores de la educación.

El informe también analiza los salarios docentes en relación con el costo de vida de cada provincia. Bajo ese criterio, la provincia de Buenos Aires aparece en el puesto 21 entre las 24 jurisdicciones del país, ubicándose únicamente por encima de Misiones, Mendoza y Chubut.

La comparación refleja un deterioro significativo respecto de años anteriores. Mientras en 2024 Buenos Aires ocupaba una posición intermedia dentro del ranking nacional, actualmente quedó relegada entre las provincias con menor capacidad de compra para sus docentes.

El escenario descripto por Chequeado encuentra correlato en la creciente conflictividad sindical que atraviesa el sistema educativo bonaerense.

Si bien el Frente de Unidad Docente Bonaerense (FUDB), integrado entre otros por SUTEBA, FEB, SADOP, UDOCBA y AMET, mantuvo durante buena parte de la gestión una política de negociación salarial con el Ejecutivo provincial, el malestar entre docentes comenzó a hacerse cada vez más visible frente a la pérdida del poder adquisitivo.

Ese clima derivó en un hecho inédito para la actual administración: el pasado 30 de junio el Frente realizó su primer paro contra la gestión de Axel Kicillof desde su llegada a la Gobernación, una medida que marcó un quiebre en la relación entre los principales gremios docentes y el Ejecutivo bonaerense.

En paralelo, distintos sectores gremiales que mantienen posiciones críticas respecto de la conducción del FUDB impulsaron sucesivas jornadas de paro y protestas. Entre ellos se encuentran sectores disidentes de SUTEBA y la Asociación de Maestros de la Provincia de Buenos Aires (AMPBA), organizaciones que rechazaron los acuerdos salariales alcanzados con el Gobierno provincial por considerarlos insuficientes para recomponer el ingreso de los trabajadores.

Las distintas convocatorias encontraron una importante adhesión en numerosos distritos bonaerenses, reflejando el creciente descontento de maestros y profesores que sostienen que las actualizaciones paritarias no lograron seguir el ritmo de la inflación ni recuperar el terreno perdido durante los últimos años.

La discusión salarial de los docentes no constituye un hecho aislado dentro de la administración provincial. En las últimas semanas también se multiplicaron los reclamos de distintos sectores estatales que dependen del Gobierno bonaerense.

Trabajadores informáticos de ARBA llevaron adelante medidas de fuerza y denunciaron demoras en las respuestas oficiales a sus reclamos laborales, mientras que en otros organismos provinciales también comenzaron a expresarse demandas vinculadas con salarios, condiciones de trabajo y carreras administrativas.

A ello se suman los reclamos que atraviesan distintos sectores de la Policía Bonaerense y otros estamentos de la administración pública provincial, configurando un escenario de creciente tensión para el gobernador Kicillof y para el ministro de Trabajo bonaerense, Walter Correa, en momentos en que la pérdida del poder adquisitivo continúa siendo una de las principales preocupaciones de los trabajadores del Estado.

El informe publicado por Chequeado vuelve a colocar esa discusión en el centro del debate. Más allá de las responsabilidades que especialistas atribuyen tanto a decisiones del Gobierno nacional como de la administración provincial, los datos oficiales muestran un deterioro sostenido del salario docente que explica, en buena medida, la intensificación de los reclamos y las medidas de fuerza registradas en los últimos meses en las escuelas bonaerenses.

 

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