(2 de agosto) El Radar PyME del segundo trimestre de 2026, elaborado por la Asociación de Empresarios y Empresarias Nacionales para el Desarrollo Argentino (ENAC), revela un nuevo deterioro de la actividad. La baja del consumo interno, la pérdida de rentabilidad y el freno a las inversiones comienzan a impactar en el mercado laboral.
Las pequeñas y medianas empresas, que concentran una parte importante del empleo privado registrado en Argentina, atraviesan un escenario de creciente fragilidad. Lejos de mostrar una recuperación sostenida, el Radar PyME del segundo trimestre de 2026 de ENAC refleja que la actividad continúa condicionada por un mercado interno debilitado, con consecuencias que ya se trasladan a las decisiones de contratación y sostenimiento de los puestos de trabajo.
El relevamiento muestra que el 46,7% de las empresas registró una caída en sus ventas durante el período abril-junio. A esa baja de la actividad se suma otro dato que preocupa al sector: casi un tercio de las PyMEs trabaja con rentabilidad negativa, una combinación que reduce el margen para absorber costos, sostener plantillas de personal o encarar nuevas inversiones.
El impacto sobre el empleo ya comenzó a sentirse. Según el informe, durante el trimestre se produjo una pérdida neta de 41 puestos de trabajo entre las empresas relevadas. Aunque el número corresponde únicamente a la muestra analizada, desde ENAC advierten que confirma una tendencia: cuando la demanda se retrae y los márgenes se achican, el ajuste termina alcanzando al mercado laboral.
La incertidumbre también se refleja en las expectativas empresarias. Solo el 19,2% de las PyMEs prevé realizar inversiones en los próximos seis meses, mientras que la mayoría opta por postergar proyectos de expansión ante la falta de señales de recuperación del consumo. La inversión, históricamente vinculada a la creación de nuevos puestos de trabajo, vuelve así a quedar relegada.
Para el movimiento sindical, los datos vuelven a poner el foco sobre la situación del empleo en el entramado productivo nacional. Las PyMEs representan el principal generador de trabajo privado formal y cualquier deterioro de su actividad repercute en la estabilidad laboral, las negociaciones salariales y las posibilidades de incorporación de nuevos trabajadores.
El informe de ENAC muestra además que la preocupación empresarial ya no pasa únicamente por variables como la inflación o los costos financieros. La debilidad del mercado interno aparece nuevamente como el principal condicionante para la producción, en un contexto donde la recuperación del consumo continúa sin consolidarse y limita las perspectivas de crecimiento del empleo formal.