Hugo Moyano (hijo) alertó por el impacto de las tecnologías en el mundo laboral; coincidencias en la unidad gremial

LA IGLESIA Y EL SINDICALISMOS ANALIZARON LAS "AMENAZAS DEL DESCARTE"

(7 de Julio) En el contexto de la Semana Social de la Iglesia, se llevó a cabo en Mar del Plata el XXV Encuentro Nacional de Nuevos Dirigentes, con una marcada presencia gremial. La Comisión Episcopal de la Pastoral Social (Cepas) –siempre ligada al mundo sindical- propuso este año como lema “Nuevos modelos de integración social frente a las amenazas del descarte”. En el Hotel “13 de julio” de la Federación de Luz y Fuerza se presentaron Mariana Russak, de los gastronómicos (UTGHARA), y Hugo Moyano (hijo, abogado vinculado a Camioneros y otros gremios) quienes coincidieron en la necesidad de unidad para enfrentar los avances tecnológicos. Moyano subrayó que “el desafío más grande es el futuro del trabajo” y alertó por el impacto de las tecnologías en el mundo laboral, una advertencia que habitualmente suelta el Papa en recintos públicos

“Previo al descarte humano, hay un descarte de creencias y valores. Este debe ser el compromiso de la nueva dirigencia: recuperar los valores como solidaridad, respeto e igualdad social”, remarcó Russak. Y agregó: “Para construir en conjunto es fundamental la tolerancia y la empatía”.

Hugo  señaló que es necesario “articular desde la unidad de los trabajadores con el conjunto de los actores de la economía social”.

“Debemos sostener la centralidad del ser humano como eje del desarrollo. El avance tecnológico es muy dinámico y complejo y está cambiando el paradigma, por lo tanto, deberíamos plantearnos una respuesta inteligente en relación al fondo de la problemática desde la solidaridad y una teoría del encuentro que coloque al hombre como centralidad”, consideró Moyano ante un auditorio repleto de jóvenes sindicalistas.

Matías Cremonte, presidente de la asociación de abogados laboralistas y director equipo jurídico de ATE-CTA, abordó la realidad del trabajo y el salario. “Los debates entre el trabajo y la dignidad lamentablemente no van unidos”, suspiró, y abogó por un Pacto Social argentino para alcanzar el progreso social con el salario mínimo vital como “base y fuente inspiradora de nuestro contrato de trabajo”.

El sociólogo Jorge Benedetti, presidente del Instituto del Pensamiento Social de la Iglesia, reclamó actuar a favor de la cultura de la vida, la solidaridad y la justicia social. “Hay una guerra contra los pobres, los débiles, los niños y los ancianos. Esto lo vemos en nuestro país. El aumento considerable de la pobreza, la duplicación de la desocupación y la pérdida de derechos de los ancianos, son una prueba de un proceso de exclusión“, afirmó en el acto de la Pastoral Social.

Gustavo Beliz, exministro de Justicia y Seguridad de Néstor Kirchner, aseguró que los niveles de pobreza a indigencia actuales son imperdonables. “El manejo de los datos es hoy la nueva carrera armamentística, que puede crear armas biológicas de destrucción masiva. Se trata del surgimiento de actores económicos más poderosos que la industria tradicional o las petroleras”, expresó.

El presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), Oscar Ojea, recordó una frase del Sumo Pontífice. “El grito del pobre es el grito de la tierra”, sintetizó, y manifestó la necesidad que “la Iglesia pueda plantear el cambio de paradigma hacia una mirada más humanizante”. El organizador del evento, obispo de Lomas de Zamora y presidente de la Cepas, Jorge Lugones, agradeció a los presentes y aseguró: “La fraternidad nos iguala”.

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