Los por qué de la medida de fuerza dispuesta por los gremios de la Confederación del Transporte

PARO EL PRIMERO DE MAYO: CADA CUAL ATIENDE SU JUEGO

Por ALEJANDRO DI BIASI @ale_dibiasi

(11 de Abril) La decisión de realizar un paro de actividades un 1 de Mayo no deja de ser llamativo. Sin embargo, la medida de la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT) tiene sus justificativos y explicaciones. No se trata de ponerse a defender una decisión. Eso lo deben hacer los dirigentes. Pero si entender hacia dónde se apunta en estos tiempos donde el movimiento obrero organizado está fraccionado en mil pedazos. Las ideas políticas de los sindicalistas van de la más extrema derecha hasta la izquierda trotskista. Pero algo les debe quedar claro: Este modelo no puede continuar. De lo contrario, cambiará la matriz laboral en la Argentina. Seremos definitivamente un país importador, de servicios. Una republiqueta para diez millones de argentinos.

La CATT agrupa a todos los sectores del transporte como colectiveros de corta, media y larga distancia, ferroviarios, servicios marítimos- portuarios, y aeronáuticos, entre otros. Si bien se mantiene unida, Camioneros –uno de los gremios fuertes- dejó de tener preponderancia en la organización (aunque envía a uno de sus representantes). Y esa unidad está respaldada por su poder de fuego. Es imprescindible para el éxito de cualquier paro nacional, sobre todo en dos de sus dirigentes: Roberto Fernández titular de la UTA (colectiveros) y Omar Maturano (señaleros de La Fraternidad), quienes además han tejido una aceptable relación con funcionarios del PRO.

El conductor de la Confederación del Transporte no es otro que Juan Carlos Schmid, quien dejó el triunvirato de la CGT porque consideró que no se estaban llevando adelante las medidas de fuerzas necesarias para enfrentar al actual modelo. En esa diversidad de miradas está, por un lado, sostener las presiones que puede ejercer la CATT ante el oficialismo y, por otro, no romper una de las pocas organizaciones que sigue gestionando sus demandas en unidad.

Justamente ante la falta de respuestas a sus reclamos de Ganancias, fue que se decidió el cese de actividades, ya que muchos de sus trabajadores no toman como descanso el 1 de Mayo y, sostienen, la mayor parte de lo que ganan ese día va a el pago del impuesto.

Los dirigentes de la CATT consideraron que si convocaban a una huelga para cualquier otra fecha generaba dos situaciones no deseadas. Devaluaba la capacidad de la CGT, tanto en el presente como de cara a la determinación de un plan de lucha. Y la protesta iba a ser utilizada por los sectores del sindicalismo combativo (léase los Moyano), la izquierda y los movimientos sociales. La realidad es que la CATT no quiere pasar por encima de la CGT y allanarle el camino a quienes vienen reclamando una huelga nacional contra Macri. El gremialismo sigue dividido y cada cual atiende su juego.

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