La compañía solicitó el procedimiento Preventivo de Crisis; trabaja al 30% y paga los salarios en cuotas

MALA LECHE: TEMEN CESANTIAS EN LA FABRICA DE LACTEOS VERONICA

(12 de Marzo) La fábrica de productos lácteos Verónica pidió ingresar al Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC)  en búsqueda de salvaguardar los puestos laborales y a la vez llegar a un acuerdo conveniente con el gremio. Por lo pronto, sus operarios están cobrando su sueldo en cuotas desde hace varios meses e incluso su fábrica dedicada a la producción de leche en polvo funciona cada 15 días. La compañía de capitales nacionales fue fundada en 1923, tiene unos 700 empleados y atraviesa una profunda crisis desde hace varios años, incluso en el sector es un secreto a voces que sus tres plantas de producción (ubicadas en las localidades santafesinas de Lehmann, Totoras y Suardi) están a la venta. Desde el gremio están en alerta porque temen cesantías por una reestructuración de personal.

La compañía tiene capacidad para procesar 600 mil litros diarios, pero hoy trabaja a un ritmo de 200 mil litros, por lo que se estima que su producción es superior al 30% de su capacidad instalada.

Por ahora, sus directivos descartaron que la intención sea reducir el plantel. Pero la apertura del PPC a las autoridades santafesinas implicará negociar una reducción en los niveles de producción. Por otra parte, la empresa le informó a sus empleados que los sueldos se iban a pagar en tres veces, medida que ya está implementando.

Los registros oficiales dan cuenta que la empresa no está concretando el pago de las contribuciones patronales y aportes a la seguridad social de sus empleados desde, por lo menos, febrero del año pasado. Al mismo tiempo, a la fecha según datos del Banco Central, posee una deuda bancaria con entidades locales de poco más de $1.110 millones, toda en situación uno (normal, sin atrasos en los pagos); esta cuantiosa deuda sería una de las mayores preocupaciones de sus accionistas, ya que las fábricas vienen trabajando al 30% o 40% de su capacidad.

Lo que hoy sucede con Verónica, más allá de la crisis económica y la baja del consumo, es un factor común de todas las empresas lácteas nacionales, como dieron cuenta los casos de SanCor, La Suipachense o Ilolay. En todos los casos, sostener el plantel de empleados se transformó en uno de sus mayores escollos.

 

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