Su gestión estuvo signada por los despidos, cierres de fábricas, caída de controles y casos de corrupción en gremios intervenidos

SE FUE TRIACA, EL PEOR MINISTRO DE TRABAJO DESDE LA RECUPERACION DE LA DEMOCRACIA

(5 de Diciembre) El devaluado y polémico Jorge Triaca dejo el gabinete nacional con una carta enviada a la totalidad del personal de la extinta cartera de Trabajo, donde buscó destacar “logros” de gestión como la organización de la IV Conferencia Mundial sobre la Erradicación Sostenida del Trabajo Infantil, recordó su paso por la cartera en tiempos menemistas y agradeció al personal por su compromiso con el proyecto: “Gracias por acompañarme en este camino”. Como de costumbre en la dirigencia de Cambiemos se trató de un relato, porque la realidad indica que la gestión de Triaca ha sido un verdadero desastre: Desde la destrucción del empleo, el crecimiento del trabajo no registrado, pasando por la sospechosa intervención de gremios hasta aceptar convertir el ministerio de Trabajo en una secretaría.

La alianza Cambiemos no tenía un interlocutor válido con el sindicalismo, por lo que el presidente Mauricio Macri recurrió a Jorge Triaca para que se haga cargo del ministerio de Trabajo. Rápidamente, la cartera decidió estar más cerca de los empresarios que de los trabajadores, marcando cuál sería el objetivo del Gobierno.

El desgaste de tres años donde el cierre de fábricas y comercios es constante, las cesantías y suspensiones son moneda corriente, el avance del empleo no registrado, la caída de controles y políticas anticíclicas para que no se pierdan fuentes de trabajo, el techo a las paritarias y un aceptable vínculo con un puñado de dirigentes gremiales no fueron suficientes para que decida renunciar.

Ni siquiera los recurrentes casos de corrupción en que se vio implicado Triaca sino el conjunto de su familia fueron el detonante de despido del funcionario de parte de un Macri permisivo. Tampoco fue la degradación del ministerio en secretaría, sino el recorte de funciones y el crecimiento de un Dante Sica que pretende tener absoluta responsabilidad tanto en Producción como en Trabajo.

Para que la salida fuese más elegante, algunos sostienen que Triaca podría ser designado como embajador en El Vaticano, para tratar de pulir la relación entre Macri y el Papa Francisco. Nada más lejos de la realidad. El Sumo Pontífice está más que molesto con Triaca y lo nulo que ha hecho en relación con el mundo del Trabajo. La alta imagen negativa del ex ministro tampoco le abre una posibilidad de la lista de diputados, por lo que su futuro es inicierto.

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