El objetivo es que no haya protestas callejeras durante el G20; la iniciativa es impracticable en el marco del modelo económico

MACRI AHORA PROMETE CONGELAR DESPIDOS PARA QUE LA CGT DESCARTE EL PARO

(8 de Noviembre) El Gobierno sigue haciendo esfuerzos para evitar el paro de la CGT con la mira puesta en la reunión del G20. El presidente Mauricio Macri está obsesionado con un encuentro impecable tanto en la propia organización como en la seguridad y, sobre todo, en mostrar una ciudad (no le interesa el resto del país) sin protestas callejeras. Por eso se va a deshacer en promesas que no podrá cumplir, como la creación de una instancia administrativa previa y obligatoria para evitar los despidos. Se trata de un proyecto de decreto complementario al que se publicará entre hoy y mañana para disponer un bono de hasta $5.000 en dos cuotas de $2.500 con los salarios de noviembre y enero, luego del acuerdo alcanzado este martes en una mesa de diálogo con la CGT y las principales cámaras empresarias con el ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, a la cabeza. A pesar de los esfuerzos, El Frente Sindical para el Modelo Nacional y las dos CTA más organizaciones sociales y políticas, realizarán protestas contra la cumbre internacional.

El nuevo requisito para las cesantías, de acuerdo a lo negociado hasta ahora, será para todas las desvinculaciones sin causa en el sector privado. 

El planteo para poner un cepo a los despidos formaba parte del pliego de demandas de la CGT al Ejecutivo y, según la "mesa chica" de la central, su implementación es una de las condiciones para no llamar a un nuevo paro nacional.

El Consejo Directivo de la central obrera se reunirá esta tarde, luego de haber pasado a un cuarto intermedio el miércoles de la semana pasada, para analizar el resultado de las tratativas con la administración Macri y el empresariado. 

Para los técnicos de la CGT el nuevo esquema deberá ser de cumplimiento obligatorio para todo tipo de despidos, incluso los individuales.  En uno de los borradores de decreto que Gobierno, CGT y empresarios cruzaron el martes, se establecía que ante la determinación de echar a un trabajador sin causa justificada la empresa deberá, antes, comunicarlo a la Secretaría de Trabajo y al sindicato correspondiente. Una vez notificadas las partes se impulsará la apertura de una mesa de diálogo para sondear opciones menos drásticas como suspensiones, reducción de horas o de sueldo o cambio de tareas, explicaron los responsables de la redacción. 

La iniciativa, de todos modos, generó entre algunos dirigentes patronales incluso más resistencia que la fijación del bono de 5.000 pesos. Los empleadores temen que la nueva instancia termine por asentarse de manera definitiva y convertirse en una traba burocrática para cualquier reorganización interna. 

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